miércoles, febrero 06, 2008

Belerofonte y el mosquito

La Quimera era un monstruo terrible con forma de león y cola de serpiente, que arrojaba fuego por la boca. La fiera asolaba los fértiles campos y devoraba personas y animales. Antes de emprender la difícil tarea de eliminarla, Belerofonte consultó a un adivino, que le aconsejó capturar al caballo alado Pegaso.
La diosa Atenea entregó a Belerofonte una brida de oro para domarlo.
Protegido por la diosa, montó a Pegaso y volando sobre la Quimera, introdujo la punta de su lanza en la garganta del monstruo. Su aliento de fuego fundió la punta de plomo y la quemó por dentro. Así Belerofonte logró vencerla.
Después el orgullo de Belerofonte le llevó a compararse con los dioses y por esto quiso llegar al Monte Olimpo montado sobre su fiel Pegaso. Sin embargo, el dios Zeus, para castigar su arrogancia, le envió un insignificante mosquito. Este mosquito clavó su aguijón en los testículos de Pegaso, que dio un giro súbito al sentir la picadura, derribando al jinete. Belerofonte se precipitó al vacío.
Logró sobrevivir la caída. Sin embargo, quedó malherido y terminó vagando por la Tierra, añorando su glorioso pasado. Pegaso, por su parte, se remontó hacia el cielo donde se convirtió en constelación.
Con Aután, esto no habría pasado. Estaría seguro en el Olimpo.
Dani Ayuso, 3ºA


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