domingo, mayo 14, 2006

Lo importante es vivir contra

Así terminaba José Saramago su “pregón” de apertura oficial de la Feria del Libro de Sevilla el pasado viernes en el Patio de Banderas, a eso de las nueve de la tarde-noche. En un tono distendido, sin papeles, con la socarronería que le caracteriza, en ese “portuñol” extraño que habla, un español con acento y palabras portuguesas, Saramago defendió la idea de volver la mirada hacia la educación. Puede parecer algo extraño pero cuando él habla de educación se refiere a la transmisión de valores como el respeto, la honradez, la dignidad, en una palabra: la educación que él aprendió del hombre más sabio que conoció y que sin embargo era analfabeto, su abuelo. Y reivindicó la figura del maestro, de la maestra, como la más heroica de las profesiones en una época en que parte del alumnado les humilla, les provoca, les insulta e incluso les agrede y, aun así, al día siguiente es@s maestr@s vuelven a ponerse en pie para seguir con su tarea en el aula; una época en que los padres y madres están olvidando su papel como responsables de esa educación y pretenden que la escuela les “enderece” a sus hijos/as; una época en que los espectáculos bochornosos de algunos políticos demuestran hasta qué punto la educación ha desaparecido de nuestra sociedad, sin olvidar la cantidad de programas televisivos que abren sus micrófonos al insulto más grosero, a las habladurías más insultantes con el único objetivo de enriquecer sus arcas de la manera más rápida.
En ese sentido hablaba Saramago de vivir contra cuando hablaba de una Feria del Libro en la que los editores también son quijotes en una época en que el libro está pasando a un segundo, o tercer lugar, entre la población joven y no tan joven. Y habló del auténtico valor del libro en la construcción de las conciencias, de nuestras vidas, cuando nos transporta a otros mundos y nos trae las voces de otros tiempos.
Después de algunas anécdotas de su vida y dedicarle unas palabras a Pilar del Río su compañera, su traductora, animó a las personas asistentes a seguir en la línea de vivir conforme a sus principios de luchar por mejorar la sociedad mejorando la educación, aunque eso hoy no sea lo habitual, porque, por encima de todo, lo importante es vivir contra.

4 Comentarios:

Blogger A. Gallego dijo...

Me ha encantado. Artículos así me hacen seguir creyendo en mi profesión. Gracias a Saramago y a tí por publicarlo.

5/14/2006 11:59 a. m.

 
Anonymous Francisco Nicolás dijo...

Juana yo también iba a publicar un artículo muy similar, pero hasta este momento el tiempo, inexorable e inelástico, no me lo había permitido.
Gracias SARAMAGO por lo que nos toca profesionalmente, por el gran tributo que nos has rendido a todos los educadores, los maestros. En muchos institutos a los profesores los llaman maestros y algunos compañeros se sienten molestos: "¡no, profesor!", recriminan a sus alumn@s. ¿Habrá palabra más bonita, más explícita que la de maestro? Y Saramago lo entiende, y entiende la importancia de la labor y entiende que los valores se van perdiendo...Ya nos lo refirió en aquel fantástico "Ensayo sobre la ceguera", con aquella sociedad ciega, inicialmente apesadumbrada por las pérdidas de sus posesiones,dividida, hasta que ciertos grupos comienzan a ver "la luz" de determinados valores y se organizan, olvidando el egoísmo y la envidia...Toda una parábola sobre los males sociales, los bajos instintos, el individualismo...Y la lectura, el libro, la cultura...Ahora la sociedad está, como él dice en su discurso, cegada por los Fernando Alonso, Maresca, etc...¿Qué importancia puede tener un libro aunque te abra ventanas a paisajes insospechados? Y por supuesto,¿qué importancia va a tener un maestro?
Gracias Saramago.

5/14/2006 12:10 p. m.

 
Anonymous Rafa dijo...

Grande Saramago.
Estuvo 1 hora hablando sin papeles y sin decir necedades, es un genio al alcance de todos, lástima que no hubiera tanta gente alli como la que deberia escucharlo.

PD: Los divorcios son de gran interes para los escritores jejeje

5/17/2006 9:15 a. m.

 
Anonymous Celia Camargo dijo...

Hace tiempo que descubrí que mi verdadera vocación está ligada a la enseñanza, y más concretamente a la educación.Quizás por ser todavía jóven me siento con fuerzas y ganas para dar todo lo que hay dentro de mí, todo mi potencial, todas mis ideas y valores...
Ya tengo experiencia en el trato con jóvenes de muchas clases, pues yo me he intentado curtir en ese aspecto, formarme y aprender con ellos a la vez, y mis ganas de mostrar y transmitir son mayores día tras día.
Y como también alumna que soy actualmente, y como antigua alumna que fuí, tengo la obligaciçon de mencionar a aquellos por los que, en pequeña o gran medida, hoy se a lo que quiero dedicarme , y que me mostraron muchas de las cosas que ahora, merecen la pena en mi vida.Me refiero sin duda a mis profesores. Y me detengo en los de la secundaria y el bachillerato, pues hay algo que siempre he sentido y he comentado con amigos de toda la vida, también sus alumnos, pero nunca con ellos, y siento que se lo debo transmitir también a ellos.
Ustedes no os habéis limitado a enseñarme materias académicas...matemáticas, lengua, química o biología; ustedes me habéis formado como persona, me habéis dado clase sobre la vida, y la etapa que compartí con vosotros es una de esas que siempre guardaré y me alegrará rememorar con el paso de los años. He pasado momentos difíciles en lo personal durante ese tiempo, al igual que otros dulces y afables en el mismo ámbito, y muchos de ustedes habéis sido espectadores y partícipes en ellos, porque vosotros mismos formábais parte también de mi vida personal.

Muchas gracias a todos mis maestros, a todos. Y especial recuerdo a esas estrellitas que se escondían entre ellos, que ellas mismas sabrán sentirse identificadas, porque esa luz aun les brilla. Muchos besos a todas.

Celia Camargo.

5/24/2006 12:25 p. m.

 

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