jueves, marzo 09, 2006

¿Cómo hemos llegado a esto?

Al parecer se empieza a tomar conciencia de que existe un problema grave. En estos últimos días están apareciendo noticias sobre competiciones urbanas a ver quién consegue la botellona más masiva para celebrar la primavera. Los datos de fracaso escolar son alarmantes y en la Universidad de Sevilla se empieza a hablar del impacto de la llegada de los logsianos en el nivel de los estudios universitarios. Os invito a una reflexión sobre esta pregunta tan generalizada tal y como hace el siguiente artículo escrito por un inspector de educación.

5 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Pienso que es algo más que evidente que la sociedad juvenil actual está absorbida por una espiral de decadencia cultural y humana de grandes proporciones: falta de conocimientos básicos, escasez de valores e ideales, desinterés por los problemas sociales...En definitiva, que vivimos -formo parte de ésta sociedad- contemplando nuestro propio ombligo, al tiempo que nos regodeamos de nuestra posición actual y la de nuestros mayores, dando siempre por sentado que somos nosotros quienes estamos en lo alto de la cima.
Sí, debemos desengañarnos y soltarnos de la mano de papá y mamá (quiénes se muestran más airosos son los que más sobreprotegidos suelen estar) y descubrir por nosotros mismos todos los fracasos y triunfos que nos puedan esperar.
Pero también tenemos que hablar de los centros educativos y su sistema, pues salta a la vista en muchos casos la falta de profesionalidad, motivación, método y dinamismo de algunos profesionales de la enseñanza. Con ésto quiero decir que no todo el mal debe correr por cuenta del alumnado; que si éste forma un grueso considerable del fracaso actual -dentro y fuera de las aulas-, otra buena parte va de los responsables de la educación, no sólo a un nivel de secundaria, sino desde que el jóven comienza a ser pulido -con más pena que gloria- en ésto que llamamos ''centros educativos''.
Saludos...¡y sin reencores!.

3/09/2006 1:49 p. m.

 
Blogger Juana G. Linares dijo...

Totalmente de acuerdo con el artículo del Diario de Sevilla, y también con el usuario anónimo y creo que la mayoría de las personas que lo lean también lo estarán, es casi vox populi, pero ahora tenemos que pasar a la siguiente pregunta ¿Ante esto qué podemos hacer?

3/09/2006 2:39 p. m.

 
Anonymous Anónimo dijo...

A veces las soluciones para los grandes problemas suelen ser más simples y cercanas de lo que puede parecer. Así, a mi sano juicio, pienso que cada vez se desechan más del sistrema educativo los valores del día a día, olvidándose de ''las pequeñas cosas'', borrando lo humano de las aulas. Dicho de otra manera, creo que nos olvidamos de que somos personas, y como tales, debemos mantener -o en su defecto cultivar- una serie de necesidades básicas que se pueden alinear perfectamente con el resto de enseñanzas. Obviamente, ésto no ocurre. Y claro está que dichos valores deberían ser inculcados desde la enseñanza primaria, ya que hoy en día no parecen llegar por otro tipo de conductos, ni siquiera desde los hogares, por lo que el problema adquiere mayor cobertura.
Con todo ésto no digo que eliminemos los teoremas de los esquemas educativos, pero sí que se deberían complementar con otro tipo de enseñanzas que pasan por alto y que pueden ser igualmente importantes y determinantes en el desarrollo de la persona. Así pues, es evidente que todos éstos males son causales y claramente identificables, por lo que deberían ''tomarle las medidas'' a los errores y saber de qué están hechos, aunque eso suponga tirar por el camino más complicado.

Saludos. Samuel.

3/09/2006 4:11 p. m.

 
Anonymous Francisco Nicolás dijo...

"De unos años hacia acá ha debido de haber un fallo en el diseño", termina diciendo el artículo del Diario de Sevilla, con el que estoy también totalmente de acuerdo. Pero yo , y no es por echar balones fuera, veo que el "error de diseño" está principalmente en el ámbito familiar, que si ha fallado totalmente, también en el ámbito cultural -en el sentido amplio del término- donde las instituciones no han intervenido favorablemente y, por supuesto en el educativo, pero ya más en tercer término.
Yo, volviéndome un poco primitivo, pienso que uno de los actos importantes en el ámbito familiar es el de la comida, imprescindible tarea para el mantenimiento del individuo. Pues bien, ahí comienza un poco el fallo del sistema. Desde el bebé que se le va ofertando la comida que más le gusta y que termina en un rechazo de la comida más sana en su adolescencia, hasta el hecho de reunirse en torno a una mesa, en el caso en que lo hagan (cada vez es más raro), con la televisión puesta, imponiendo silencio para poder oirla (incluidos los adultos). Si a esto le añadimos, como dice el inspector de educación, la cantidad de horas ante la Play o el Tv de forma individual, ¿Dónde está el diálogo?
Samuel, el usuario anónimo, ¿espera que se produzca en los centros educativos? La mayoría del alumnado, de entrada, siente rechazo por los consejos de los adultos y más por los impartidos en las aulas. Y, además, a los profesores, a veces, por desgracia, no nos queda más que estar en guardia permanente para mantener una disciplina mínima que nos permita "sobrevivir" en el aula...

3/10/2006 10:04 AM

3/10/2006 4:56 p. m.

 
Anonymous Anónimo dijo...

Los jóvenes franceses se están movilizando contra la precariedad en el empleo. En España este fin de semana se ha desarrollado una competición a ver qué ciudad es capaz de concentrar el mayor número de personas dispuestas a emborracharse. Triste diferencia ¿No?

3/19/2006 12:53 p. m.

 

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