viernes, marzo 24, 2006

ARIADNE ANADIOMENE


...lluvias de naranjas amargas cayeron en mi vida...

Partió Teseo. Nunca supo
Tan salobre el beso de sus labios,
Nunca se vio tan gris la espuma de la orilla.

Fue el desembarco de la ausencia
Pero quedó una música preciosa en mi cabeza
...donde duermen las cuerdas de todas las guitarras...
Quedaron conchas prendidas en mis pechos,
Algas en mis muñecas.
Niebla –glauca niebla- fue mi único alimento.

Yo me oculté en el bosque vecino,
En las fronteras del sueño.
Electrocutaron la noche
Miríadas de luciérnagas furiosas
Surgidas de improviso en la laguna.
Ariadna, huye, los ojos de Teseo
Aguardan en la sombra.
...son la carrera por el sendero verde...
Olvídalos, Ariadna.

Dejó su voz en mis oídos
Donde duermen las alas de los pájaros.
Estival desvarío de la viola de gamba
(o eran las sinfonías de la lira de Baco,
las flautas de los sátiros).
Quedó una música preciosa
en mi conciencia
Cuando huí de la playa.
Olvidé, sí, olvidé el primer encuentro
De mi llanto con la arena,
De mis manos aferradas a puñados
de arena,
De mis gritos contra el suelo.

Súbeme al cielo, ahora, sí,
Libérame del amado,
Libérame de sus ojos y de la sal marina,
Bórrame sus abrazos.

Yo, Ariadna, recogiendo naranjas amargas
En la aurora.
Yo, Ariadna, volviendo a ovillar mi hilo mágico
En la aurora.
Hermana, te fuiste sin saber que me abandonó Teseo
en la noche de agosto.
Volverá a brillar la luna
Y yo, convertida en diosa –circunstancia merecida-
La miraré de cerca.
No sabrás de mi soledad en la isla desierta,
Las notas de la viola,
El verano que quema las entrañas.

Huye, Ariadna,
No sueñes sus abrazos
...el mismo amor que se esconde en sus manos...
No sueñes sus abrazos,
Mira el cielo, el brillo de la luna,
Despósate con Baco,
Despídete del héroe,
Deja el barco
...rayos de luz en los bordes del agua...
deja el barco.


Texto e imagen: A. San Martín

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